La Tasa Tobin

En una entrevista publicada por El País (14-05) Elio di Rupo, primer ministro de Bélgica menciona, y es la primera vez que he leído la cifra en un medio de comunicación, que las transacciones  financieras en Europa mueven cada año 450 billones de euros. Sí, es como si el PIB de la Unión Europea, unos 15 billones de euros,  se moviera al completo treinta veces al año  por las Bolsas, dedicado a  la compraventa de acciones y de divisas , y a  las operaciones bancarias.  El dinero es verdaderamente inquieto. No se trata sólo de dinero europeo. El capital no tiene bandera ni nacionalidad.  Como nos explicaría cualquier economista, es el mismo  dinero que se mueve una y otra vez. Y eso significa inversiones a muy corto plazo, compra-venta rápida, especulación en suma, búsqueda de beneficios rápidos por el encarecimiento del producto en muy corto espacio de tiempo. El capitalismo especulativo no genera ni un solo beneficio en forma de puesto de trabajo. Encarece, por ejemplo, la deuda soberana de los estados. Muchos analistas confirman que el comportamiento histérico de la Bolsa , por sus cambios radicales y  convulsos , a veces en muy cortos intervalos de tiempo, se debe a maniobras orquestadas para comprar  a bajo precio acciones que se revalorizan mágicamente a la mañana siguiente. Agosto de 2011 fue una muestra palpable de este comportamiento, para un observador lego como yo.

Lo curioso  e inmoral es que todo este flujo, esta riada de dinero, trabajando en pos de su beneficio y en contra de los intereses  de la mayor parte de la Humanidad, no paga impuestos.

Si hablamos de Europa, los especuladores tienen vía libre para desestabilizar las economías europeas, especular con nuestras necesidades  y reducirnos las conquistas sociales de siglos de lucha por la igualdad ante la Ley. Si hablamos del mundo, las consecuencias son mucho más terribles, porque se traduce en malnutrición, problemas de salud, analfabetismo…

El economista norteamericano James Tobin, premio nobel de Economía en 1981, llegó a la conclusión de que la excesiva movilidad del capital privado a nivel internacional provoca dificultades a los estados y trae consigo repercusiones muy negativas en el empleo, la producción y la inflación. Es decir, el hombre profetizó la situación actual con exactitud.

Para corregir estas deficiencias y “enfriar “ los mecados propuso la creación de un impuesto – la denominada Tasa Tobin- que gravara especialmente los movimientos especulativos, las inversiones a muy corto plazo , cuya intención es manipular la economía real para obtener beneficios artificiales y rápidos.

El liberalismo más radical se ha opuesto sistemáticamente. Entienden que es un exceso de intervencionismo de los estados, una interferencia en el libre mercado. En el seno de la Comunidad Europea el enemigo principal es Londres. La mayor parte de las transacciones financieras de Europa se realiza allí.

Tobin proponía un impuesto leve, el 0,5%. Yo, por ejemplo, pago el 27% de mis ingresos como Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Calculad , si no os produce vértigo, lo que supondría el 0,5% de 450 billones de euros que se mueven libremente por nuestras economías como el zorro que selecciona a la gallina más apetitosa del corral.  Calculad, incluso, a cuánto ascendería el 0,1% de ese río de dinero. Y ahora calculad cuánto costaría que el 11% de la población activa europea ,- los 25.000.000 de parados que, además de no gozar de un derecho establecido en las Constituciones, no producen, consumen recursos en protección a los desempleados y ralentizan la recuperación económica europea ya que su capacidad de consumo es escasa- tuvieran pleno empleo en programas públicos de Investigación, actividades medioambientales, mejora de servicios públicos, obras públicas, energías renovables…

El 0,1% de esa ingente cantidad de dinero circulante supondría 450.000 millones de euros. No es tanto, aunque la cantidad nos abrume. Se han dedicado ya 800.000 millones a sanear a la Banca de sus graves deslices. Y precisará inyecciones multimillonarias frecuentes todavía  durante mucho tiempo. Si alguna vez se aprueba esta Tasa, sabed que irá a sanear la Banca, lo único que importa la derecha europea.

Esa cantidad –el 0,1% de impuesto sobre las transacciones financieras-  bastaría para que en Europa hubiera  casi pleno empleo. Para que los 25 millones de parados europeos desde mañana mismo estuvieran produciendo beneficios indudables a sus países y sus economías. Sirviendo de motor de la recuperación que precisamos. La que tanto parece perseguir nuestra clase política, recortando servicios y derechos.

Pero no seamos ilusos. La estimación más creíble de lo que podría recaudarse realmente , si se impone la Tasa Tobin, rondaría los 55.000 millones de euros. No está tampoco mal, en los tiempos que corren.

La opinión dominante es que la tasa Tobin es un instrumento sumamente válido de control de la actividad especulativa basada en instrumentos financieros  de alto riesgo y alta volatilidad. La crisis que soportamos ha sido provocada por las inversiones de alto riesgo a largo plazo, financiadas con deuda a corto plazo. Y esta experiencia parece demostrar que la tasa Tobin podría ser en un instrumento estabilizador para evitar crisis económicas futuras y ayudarnos a salir de esta, además de generar recursos absolutamente necesarios.

Quizá la edad me ha vuelto obtuso, porque estoy convencido de que la crisis está, en gran medida, artificialmente sostenida para desmotar los logros sociales de Europa.  La Tasa Tobin no es una locura en absoluto. Hay muchas voces, incluso de la derecha económica, que defienden su imposición. ¿Qué esperan los gobiernos europeos para regularla? ¿No quieren o no pueden?

Si no quieren, no nos sirven porque son instrumento de quienes nos esquilman y desvirtúan los derechos que establecen las Constituciones democráticas. Hay que repudiarlos y mandarlos a casa.

Si no pueden, es que son rehenes de esos poderes dañinos. Y hay que repudiarlos y mandarlos a casa, porque su ética está en entredicho. No son  los gestores del estado que queremos, el que defiende y garantiza la igualdad efectiva ante la Ley, el que se esfuerza por garantizar los derechos y el bienestar de sus conciudadanos.

Es preferible atentar contra los logros de la ciudanía y sus derechos, antes que gravar mínimamente la actividad financiera. Y nos dirán que se toman las únicas medidas posibles. Y que la culpa es nuestra porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hay que mandarlos a casa y regenerar nuestras democracias cuanto antes.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha establecido cálculos  abrumadores: con el 10% de lo recaudado con la aplicación de una  Tasa Tobin a nivel mundial sería posible proporcionar asistencia sanitaria a toda la población del planeta, suprimir todas las formas graves de malnutrición, y garantizar el acceso al agua potable para toda la población mundial. Con sólo el 3% de la cantidad recaudada se garantizaría la alfabetización de toda la población mundial y su acceso a la educación primaria.

¡Minucias como se ve, objetivos intrascendentes, si se considera el derecho inalienable del capital a circular libremente por el mundo con sus actividad especulativa, sin pagar impuestos!

Hay que mandarlos a casa. Hay que cambiar las reglas. Merecemos un mundo más justo que el que ellos nos ofrecen. El beneficio desmesurado de unos no puede estar sustentado en la miseria y el sufrimiento de la mayoría.

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Una insignificancia

Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial, -algo así como la viga maestra en el órgano que debiera ser el armazón moral del estado-, según todas las evidencias ha utilizado recursos públicos para financiar , al menos, 20 fines de semana, “largos o caribeños” muchos de ellos – de jueves a martes- según la jerga de sus propios compañeros de función, en un hotel de superlujo de Marbella.

Tras la denuncia de algunos de los consejeros , su argumento es que los gastos que se le achacan son una insignificancia. Las noticias de prensa estiman dichos gastos en una cantidad superior a los 18.500 €. Ello sin contar los gastos generados por sus escoltas habituales , 7 miembros en ocasiones, tres coches oficiales, dietas, hospedaje, alimentación… Las cantidades que han aflorado en este concepto en algunos de esos fines de semanas cuatriplican los generados por el alto funcionario y su acompañante.

Aplicando una media razonable de los datos que han trascendido, los 20 fines de semana placenteros del presidente del Poder Judicial han podido costar al erario público  una cantidad cercana a los 90.000 €.

El  Sr. Dívar debe vivir en otro mundo, si tilda de insignificancia dicha cantidad. O  su ética está tan descompuesta que ha perdido de vista la realidad social del país al que debería servir desde su valorada función.

Le daré algunos ejemplos:

Con esa insignificancia podríamos evitar la reducción -recorte- de tres docentes durante todo un curso en la Enseñanza Pública. Sé de lo que hablo. Gestiono un Centro público con casi sesenta docentes en plantilla.

Esa insignificancia bastaría para afrontar los gastos de funcionamiento de un Centro Público tipo de Enseñanza Secundaria durante todo un curso escolar , abierto y prestando servicio educativo de 8:00 a 21:30, a 650 escolares desde Secundaria a Formación Profesional, pasando por Bachillerato y Educación de Personas Adultas. Sé de lo que hablo. Ejecuto el presupuesto cada año en mi Centro.

Con esa insignificancia podríamos afrontar los costes de 13 jubilados agrarios de Extremadura durante todo un año. Sí, hablo de los que perciben la pensión mínima que alcanza a duras penas los 7000 € anuales. Sé de lo que hablo. Mi padre es uno de ellos.

Con esa insignificancia podríamos costear mi pensión de docente jubilado durante 4 largos años. Sé de lo que hablo.Amablemente, un Sindicato ya me ha calculado la pensión.

Con esa insignificancia le evitaríamos a 1500 jubilados que precisen asistencia farmacológica el “copago” de todo un año, cuando la norma entre en vigor.

Esa insignificancia viene a suponer el salario tipo de un titulado superior, bilingüe, con una carrera técnica y un largo currículum de másters , algunos en el extranjero, durante 5 años en la empresa privada. Sé de lo que hablo; alguno de mis hijos aun da gracias de tener eso , al menos.

Y , sobre todo, señor Dívar, ha empleado usted en sus insignificancias mi cotización por IRPF de los últimos siete años. Sé de lo que hablo, tengo mis impuestos al día.

¿Se imagina a un profesional brillante trabajando durante cinco años para financiar sus 20 fines de semana? ¿Se imagina a tres docentes renunciando a sus trabajo con ese fin? ¿Y  al alumnado de mi Centro, masificado, sin calefacción, sin electricidad, sin mantenimiento  o peor atendido, para que usted tenga un magnífico repertorio de restaurantes y de experiencias placenteras que contar a sus amigos? ¿Puede usted imaginar lo que pensarán los 13 jubilados agrarios de mi tierra, convencidos de que las pensiones no están del todo garantizadas…? ¿Sabe lo que yo pienso de la utilidad de mis impuestos de los últimos siete años? Imagínelo. Échele valor, hombre.

Por desgracia usted no es insignificante. Es muy significativo. Significa hasta qué punto estamos necesitados de una regeneración moral en la vida pública, porque usted debería formar parte de las garantías ciudadanas, y, a todas luces, no cumple usted esa función. Si Montesquieu levantara la cabeza…

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Bankia, la punta del iceberg

Ahora se explica. Había que recortar en sanidad, en educación, en dependencia por la obligación moral de inyectar entre 7.000 y 10.000 millones de euros – sólo es la primera entrega- en Bankia  (Caja Madrid y Bancaja, dos bancos del PP). ¡Haber empezado por ahí, hombre! Lo habríamos entendido.

Ahora resulta que la prima de riesgo española no era sólo cuestión de Zapatero. Subía por Bankia, entre otras instituciones financieras.

¿Para cuando los responsables del desastre financiero ante el juez?

Estimula saber que desde ahora gestionará Bankia un señor con poderes extraordinarios. Debe tenerlos. Recibió de BBVA casi 70 millones de euros como paga de jubilación. Lo dicho. Ojala mi empresa -la Consejería de Educación- me tuviera en la misma consideración.

70 millones en un cálculo somero, pero razonable, equivale a lo que percibirán 150 enseñantes jubilados, estimándoles una esperanza media de vida de 85 años, en el caso de que no nos hundan el sistema antes de que la Parca pase a recoger nuestros despojos .

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Tenemos una deuda con Hollande.

La tesis generalizada de que la crisis ha desactivado la democracia en Europa hunde sus raíces en evidencias palpables. No obstante, no es del todo cierta. Las elecciones generales en Grecia y en Francia han removido la situación de forma considerable.

La sola posibilidad del triunfo del candidato socialista en Francia , a pesar de la tibieza de algunas de sus propuestas, contrarias a la política de Merkel y sus adláteres, ha bastado para que Berlín y Bruselas acepten a regañadientes que la política de austeridad y de control de déficit es un fracaso en toda regla, si se la considera como la única posibilidad para salir del atasco ¡Ya era hora!

Se hacen imprescindibles algunas reflexiones. La primera , con dolor de corazón, la escasa influencia de España en el concierto europeo y en las decisiones colectivas de la Unión. Es verdad, Francia es la segunda economía europea. Pero hay otros factores.

Rubalcaba insinuó en su campaña medidas similares ante Europa a las que ahora enarbola François Hollande.  Nadie en Europa las tomó en consideración. Ni los españoles, que otorgaron la mayoría absoluta al brazo ejecutor de las políticas de Merkel. En contra de Rubalcaba jugaban las encuestas. Nadie, ni él, confiaba en un triunfo socialista en España. El mensaje de la derecha de que la crisis la habían generado los gobiernos de Zapatero caló en buena parte de la población. Y otra buena parte del electorado socialista no compartió el comportamiento de Zapatero, que se plegó a los dictados del BCE,  de la derecha económica europea, y se acobardó ante el riesgo de una intervención de España. Habría sido más sensato, y más digno, emprender al comienzo de la crisis las reformas que el sentido común y los analistas llevan pidiendo años, y enarbolar en Europa la bandera de la defensa del Estado de Bienestar que tanto nos ha costado conseguir. Se equivocó y ya es historia. Con otra actitud probablemente seguiría en el gobierno y este país estaría en otra situación. Ahora a la izquierda española le queda un arduo trabajo para recuperar credibilidad ante la ciudadanía, aunque el Partido Popular se lo está facilitando.

Europa nunca dudó del triunfo del Partido Popular, la derecha más obediente de Europa a los principios del ultraliberalismo. No había nada que cambiar. Rubalcaba no supuso jamás una amenaza. El diagnóstico no era errado. Al socialismo español le quedaba una larga travesía por el desierto.

La segunda reflexión debe ser acerca del cambio de postura repentino. Durante dos años han desoído la opinión de gente muy cualificada sobre la inoperancia de las medidas que Europa estaba aplicando para controlar la crisis y salir de ella. Y eran demandas del propio capitalismo internacional, consciente de que la recesión disminuye el consumo y la circulación de bienes; por tanto, el beneficio. De pronto, parecen aceptar el error perdurable y dañino. ¿Les falta conocimiento? ¿ Son realmente estúpidos? ¿Han actuado con intereses espurios y contrarios a los intereses de la mayor parte de la ciudadanía europea? Sin lugar a dudas, esto último. Europa es – ¿o habría que decir era?- el paraíso de los derechos ciudadanos. Eso es costoso. Los trabajadores europeos están -¿o estaban?- protegidos por infinidad de derechos, la igualdad efectiva ante la ley ha – ¿o había?- alcanzado cotas de realidad impensables en cualquier otro lugar del mundo. Esto es costoso. Aprovechando la crisis que se generó en los Estados Unidos ultraliberales de Busch hijo, decidió que había llegado la hora de ajustarnos las cuentas. La crisis esta siendo la oportunidad extraordinaria para ello. Y Europa, la clase política servil , no ha querido hacer frente a este empobrecimiento general de la conquista humana en pos de la igualdad y la justicia social. Ha creído que devolvernos al siglo XIX la haría más competitiva. Ahí estamos.

El triunfo previsible de los socialistas en Francia, el caos que se avecina en las elecciones de Grecia, el 14% de votos que puede recabar un humorista en Italia, desconocido en política hasta anteayer, han hecho reflexionar a la derecha europea; corre el riesgo de ir perdiendo poder de forma inexorable en los próximos dos años en toda Europa.

Renuncia, en parte, a su política restrictiva y prefiere encabezar otras medidas en pos de la recuperación. La pregunta es por qué no lo han hecho antes, desoyendo todas las recomendaciones al respecto. No. Al capitalismo europeo y a su brazo político no le interesa la ciudadanía. Mucho menos, los derechos humanos. Sólo saben cuantificar sus beneficios. Un pueblo inteligente no puede confiar en sus recetas para mejorar sus condiciones de vida. Son recetas interesadas, van encaminadas a mejorar las condiciones de vida de unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría. Debéis saber que es así. Reflexionad. No deis vuestro voto a la culebra, pobres ranas descontentas del estanque. Exigid a la izquierda que sea honesta y consecuente. Que nos represente y nos defienda en la lucha por la soberanía; por la igualdad efectiva ante la Ley; por la erradicación de los privilegios; por la fiscalidad justa y transparente; por el derecho a la felicidad – entendida como condiciones de vida en las que cada persona pueda consolidar un proyecto vital razonable-; por el derecho al trabajo, a la educación, a la salud; por el derecho inalienable al futuro en el seno de un sociedad en la que merezca la pena vivir.

Ningún partido de derechas nos dará eso.

Y todo lo demás es discurso vacío, maniobra de trileros empeñados en conseguir la legitimidad democrática de nuestro voto mediante la mentira programada y la manipulación del miedo.

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¿Enfermo o delincuente…?

Hasta ahora había entendido que la salud era un derecho. Pero soy funcionario. Para mí ha dejado de ser un derecho y acaba de convertirse en una obligación. Si casualmente perdiera mi salud , cosa razonable, dada mi edad, seré penalizado. No percibiré mi salario íntegro los tres primeros meses de baja laboral. Poco importa que en treinta y tres años de servicio no haya faltado a mi trabajo prácticamente nunca. Jamás por baja médica, afortunadamente. Hay otras personas con peor fortuna en este aspecto. ¿Qué persigue esta medida del gobierno? ¿Se trata de una maniobra más de distracción con titulares de prensa llamativos para ocultar otras medidas ilegítimas a pesar de la mayoría absoluta? ¡Quizá! ¿Ahorrar dinero? Probablemente quiera dar esa imagen. Pero es falso. Hay una carga intencional de profundidad que casa más con el proyecto de desmontar el Estado, la única empresa que parece preocupar a este gobierno: el desprestigio de la función pública, antes de proceder a su demolición. Los funcionarios somos superfluos, costosos, privilegiados, inútiles, nos pasamos el día con el periódico y el cafetito…

Somos un blanco fácil.

Pero somos , también, las manos  - y la conciencia- del Estado para prestar servicios fundamentales a la ciudadanía, esos servicios que son la única justificación de la existencia del Estado moderno.

En infinidad de aspectos, también en el comportamiento eficaz y honesto de la mayoría de los servidores públicos, nuestra función persigue la igualdad efectiva ante la Ley, el espíritu que debe animar a un sistema democrático.

Lo demás es mentira, manipulación inmoral, intenciones espurias y no confesadas.

Lo demás es táctica de una derecha reaccionaria y dañina para este país. La serpiente, la garza, la grulla, que Júpiter envió al estanque de las ranas descontentas.

Por cierto, el número de funcionarios en España por cada mil ciudadanos es de los más bajos de Europa.

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Y CADA VIERNES, MÁS…

Tengo un convencimiento basado en la observación y el análisis. También se fundamenta en la opinión de voces más autorizadas que la mía: Rajoy es un individuo gris que, en su vida,  ha tenido una sola idea brillante. Su única virtud es una rara habilidad para la supervivencia en medio de circunstancias hostiles. Ha sido capaz de sobrevivir a su propio partido tras dos derrotas electorales, cosa ésta que enardece a la derecha patria, tan irracional en casi todas sus actuaciones. Fue capaz de sobrevivir a la hostilidad de Aznar y a la de Esperanza Aguirre. No son enemigos de talla menor en el seno de la derecha. Ya se sabe, mientras más autoritario, soberbio,inculto, inútil e impresentable, más imprescindible para los defensores de los valores eternos.

Sin el deterioro de los gobiernos de Zapatero por la crisis, jamás habría gobernado este país. Una tercera derrota en las elecciones generales le habría costado el puesto. Él está convencido de que, a las personas sin ideas, la persistencia -el tiempo que todo lo muda- acaba por darles la razón, aunque sea algo azaroso y casual. La persistencia en la ambigüedad – no ha concretado en la campaña electoral ni uno de sus planes, porque no los tenía, salvo la idea general de la gente como él de que un estado potente en la defensa de la ciudadanía lastra el beneficio empresarial- le dio la mayoría absoluta. Y ahora espera que la persistencia en las medidas irresponsables e, incluso, contrarias a la propia lógica y a la opinión de voces muy autorizadas – OIT, El País ,1 de mayo de 2012- , cuando mejoren las circunstancias le permitan esbozar el argumento de un triunfo propio. Rajoy se agazapa en la persistencia con la esperanza de que la tempestad amaine. Mientras tanto, aprovecha para desmontar el Estado, quizá no porque sea un convencimiento propio, -no parece un hombre de convencimientos profundos-, sino porque es la corriente mayoritaria en el pensamiento de la derecha .

La última medida que conocemos de su gobierno es que aumentará el IVA para disminuir la cotización empresarial a la Seguridad Social. ¿Puede alguien aún tener dudas del ultraliberalismo de esta gente?

El IVA es un impuesto indirecto. Significa que todos, independientemente de nuestra condición social o económica lo pagaremos igual , quienes no tienen renta, los desempleados, las rentas de salario mínimo, las de salarios medios y los multimillonarios. Evidentemente, es una medida injusta. Ha sido siempre el recurso de las dictaduras, que han amparado su subsistencia en el pacto de supervivencia con el gran capital y con las grandes empresas; en casi todas las ocasiones, también, con la Iglesia. Cada palo ha de aguantar su vela.

La justificación es que disminuyendo los gastos empresariales, aumentará el empleo. La reforma laboral demuestra la falsedad de la premisa. El paro aumenta de forma brutal bajo el gobierno del PP. Algunas agencias estiman ya que durante la legislatura subirá al  32%. No habrá empleo si no aumenta el consumo interno. A más parados, menor consumo. Y, en consecuencia, aumento del paro. La pescadilla se devora a sí misma por la cola. La quiebra del país.

Pero Mariano Rajoy anunciará una desgracia nueva cada viernes. Nos llevará a la ruina.  Ha decidido, porque así se lo recomienda su experiencia de superviviente, no hacer mudanza aunque el cielo se desplome sobre nuestras cabezas. Sí; es un hombre gris sin sentido de estado. No gobierna. Intenta sobrevivir. Se avergonzó -y lo avergonzaron- de  huir por los sótanos del Senado antes de afrontar las preguntas de la prensa, y  ha decidido manifestar carácter.  De paso , desmontará el Estado que nos dimos. Aguarda los agradecimientos del rancio capitalismo clientelar español,- la mayor parte carece de iniciativas y ha vivido siempre a la sombra del Estado-,  y el de la Banca que no merece nuestra confianza. Cuando pierda las próximas elecciones, su partido lo olvidará porque no lo respeta. No satisface a nadie. Quizá  a dos o tres barones autonómicos, fuerza insuficiente para dejar memoria. Tiene en el interior del partido más enemigos que afines. Hoy lo soportan porque ha ganado. Y él intenta, gobernando sin sentido de Estado, satisfacer a lo más reaccionario de su propio partido, a los ¿mercados? y a la ínclita Merkel. Ojalá existiera dios para que nos diera protección.

Se me viene a la memoria aquella fábula de Esopo, luego transcrita en el Medievo, y por La Fontaine, en la que se hace referencia a unas ranas que pidieron rey a Júpiter. Las ranas    - el pueblo- cansaron al rey de los dioses pidiéndole un gobernante que produjera alguna animación, variedad o esperanza a sus vidas. Y el rey les envió un leño, un ser pacífico e inerte. No convenció a las ranas que importunaron de nuevo al señor de rayo. Cansado éste les envió una cigüeña – garza, culebra, según la versiones- voraz que devoraba a sus súbditos. El pueblo es dios. Elige con su voto a quien le place. Pero, el pueblo , a veces, yerra y elige a la culebra, cuyo único objetivo es devorarlos.

¿Menos Estado? ¡Desde luego! Del que tiene Rajoy en la cabeza , mejor ninguno!

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LAS UVAS DE LA IRA

30/04

Cada año, entre las diversas obras cinematográficas que propongo a mi alumnado de 4º de ESO, al grupo de Diversificación Curricular – lo especifico porque se trata habitualmente de un grupo de escolares que llega a este nivel con determinadas carencias que nos obliga a trabajar con una metodología diferente para paliarlas antes de su titulación en Secundaria- no falta el visionado de “Las uvas de la ira”, magnífica película , dirigida por John Ford y basada en la novela homónima de John Steinbeck. Trata, por si alguien no lo sabe, de las consecuencias de la gran crisis económica del 1929 en una familia de agricultores medios del centro oeste americano, al tiempo que refleja el deterioro repentino y brutal en la sociedad (violencia; comportamiento arbitrario de las autoridades, empeñadas en la defensa de los intereses de los más poderosos económicamente; indefensión de los más débiles;  explotación de los obreros por parte de los empresarios que abusan de la abundante oferta de mano de obra para pagar salarios cada vez más miserables;  rechazo,  persecución y violencia contra el foráneo; soledad del individuo al que el Estado no defiende  ni en sus derechos ni en su integridad, la única justificación verdadera de la existencia del Estado…)

Mi alumnado de 4º de ESO fue capaz de descubrir diez o doce similitudes entre la situación que describe magistralmente la película – una obra de arte- y la de la sociedad en la que hoy viven ellos y sus familias, incluyendo, desde luego, la desaparición del estado como fuerza protectora de los más necesitados para que sea efectiva la igualdad ante le Ley que consagra la Constitución.

En la década de los 30 los países mundiales ensayaron distintas formas para salir de la depresión económica: Las primeras soluciones que adoptaron casi todos los países ante la crisis fue la adopción de típicas recetas del liberalismo clásico, a saber: reducción del gasto público, restricción de los créditos, disminución de los gastos sociales y salarios, disminución de las importaciones.

Las políticas liberales fracasaron y generaron aún más paro y recesión.

Ahora, Europa, y especialmente España, con las medidas impuestas por el gobierno del Partido Popular, fiel seguidor de las consignas de Ángela Merkel, están reproduciendo exactamente lo que no se debe hacer.

O quizá lo que se debe hacer para prolongarla y, con esa disculpa, desmontar el Estado a conciencia.

En los años 30 del siglo pasado el liberalismo llevaba al capitalismo clásico a la tumba; un economista, John Maynard Keynes, -mencionar hoy el Keynesianismo ante la recalcitrante derecha política europea es casi mencionar el Manifiesto Comunista- estableció que la clave en esta situación reside en la intervención del Estado en la economía con la finalidad de compensar los desajustes de la economía de mercado. El Estado debía estimular la inversión y el empleo recurriendo para ello al déficit presupuestario. Ello incluía también la inversión directa en obra pública y en los sectores con mayor impacto sobre empleo y demanda. Había que impulsar el consumo elevando el poder adquisitivo de la población, y para ello había que proteger las rentas más pobres.

Estas ideas inspiraron la política económica de la mayor parte de los países democráticos. En todos ellos el Estado se vio obligado a intervenir para relanzar la economía. Sin embargo, el ejemplo más claro de la puesta en práctica de las propuestas de Keynes fueron los propios EE.UU. a partir de 1933 , con la salida de la administración republicana del presidente Hoover, un ultraliberal sin sentido de Estado y sin conocimientos de economía, sustituido por Roosevelt, del partido demócrata.

La política económica llevada a cabo por Roosevelt se denominó New Deal: Se llevaron a cabo grandes inversiones en obras públicas, se tomaron medidas de protección social que aseguraran el poder adquisitivo de la población, con el objetivo  de que aumentara el consumo, se convinieron  con la Banca procedimientos y garantías para que hubiera crédito a un bajo interés, se  promovió el aumento de salarios, y se disminuyeron las horas de trabajo en la Industria para favorecer el empleo de más personas.

El resultado fue la recuperación de la economía de EE.UU. Aunque el espaldarazo definitivo lo supuso el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

¿Tan inculta, tan irracional o tan ilógica es la clase política europea? ¿Tan débiles son los gobiernos nacionales frente a las exigencias de Ángela Merkel?

El liberalismo desfasado de esta Europa amenaza la integridad de la Unión. Si no hay un cambio drástico de política económica la Unión Europea saltará por los aires. Y no hace demasiado tiempo ha sido Europa la garantía del crecimiento en países como el nuestro. No era mal club. Ha sido la referencia mundial por la calidad de vida de sus conciudadanos y por la calidad de sus democracias.

Hoy hay mecanismos de ese entramado que han saltado por los aires y volvemos ser un conglomerado de nacionalismos incapaces de solucionar los problemas colectivos. Alemania saca réditos de esta situación. Sigue siendo un país exportador, pero los clientes se le están empobreciendo. Tardará más, pero verá también sus costuras descosidas. Bélgica, Holanda, Reino Unido, Portugal Irlanda, España, Italia, Grecia, Francia… Cada día crece el número de países con problemas económicos y crece el paro europeo; por tanto diminuye la capacidad de recuperación que comienza por el consumo interno. Tan sólo la “amenaza” de perder a su socio europeo más convencido, – Sarkozy- parece haber impulsado a Merkel a aceptar la necesidad del crecimiento. No está convencida en absoluto.

Estoy buscando “Las uvas de la ira” doblada al alemán. Se la enviaré con sumo gusto. Puede que si mi alumnado de 4º de Secundaria entiende con nitidez el mensaje, hasta esa mujer de su casa, su casa alemana, metida a administradora de nuestro futuro, sea capaz de entender que  Keynes no era marxista, sino un liberal convencido, un defensor del capitalismo y su supervivencia.

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SI CALLAMOS, TODOS SEREMOS CÓMPLICES

29/04

Si guardamos silencio, si miramos en otra dirección cuando otros seres humanos más desvalidos son privados de los derechos que, como personas,  les corresponden, seremos cómplices.

¿Por qué esta afirmación ambigua?  Intentaré concretarla.

A veces conviene repasar documentos que casi todos citamos alguna vez y , probablemente,  no hayamos leído jamás. Sumergirnos en su clarividente sencillez nos haría mejores. Hoy he leído una vez más la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aprobó y proclamó la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. La Segunda Guerra Mundial había dejado tras sí terribles secuelas para la raza humana. Había llegado la hora de declarar nuestra humanidad solidaria y universal.

En su artículo 2 establece lo siguiente:

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona

En su artículo 25 establece:

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

La reforma sanitaria del Partido Popular atenta diametralmente contra esta Declaración. Probablemente, también contra nuestra propia Constitución, contra muchos Estatutos de las Comunidades Autónomas que tienen reconocido el derecho universal a la atención sanitaria de todas las personas, y  , sobre todo, contra la propia humanidad. Cuando entre en vigor en septiembre, dejará  sin protección sanitaria a muchos extranjeros irregulares que están entre nosotros. Desde que se conocieron las medidas afloran a los medios de comunicación testimonios desgarradores de algunas de estas personas, condenadas a morir, si dejamos de prestarle asistencia sanitaria.

Y si callamos, seremos cómplices de esta atentado brutal contra el derecho universal de las personas a la salud. Será como encerrarlos en un enorme campo de concentración, sin barreras ni alambradas. Y no hará falta gasearlos. Bastará con dejarlos que mueran solos ante nuestros ojos.

Y habremos aceptado que el Estado es como una Sociedad Anónima en la que únicamente importa la cuenta de resultados de los más favorecidos. Y ahora toca pagar los intereses abusivos del capitalismo especulativo.

¿De verdad es esto lo único que cabe hacer…? No seré cómplice. No seáis cómplices. Las mayorías absolutas no legitiman los atentados contra los Derechos Humanos. Y si  los llevan a cabo, las deslegitimadas son esas mayorías.

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¡NOS MIENTEN!

27/04

“España necesita un gobierno que le diga la verdad”.  Mariano Rajoy dixit . Empeñado en desmentir con cada uno de sus actos cualquiera de las promesas electorales, o de investidura, no nos  resulta difícil de aceptar que él y su gobierno se empeñen en contradecir exactamente aquella afirmación y de regar de mentiras  cada una de sus comparecencias públicas  Sería más honesto el reconocimiento de sus intenciones verdaderas. Porque el verdadero objetivo del Partido Popular es reducir al Estado a su mínima expresión , dando con ello cumplimiento al objetivo universal del liberalismo radical. Eliminar el control político – es decir ciudadano- sobre el capitalismo especulativo. Tiene un nombre , un eufemismo envenenado: desregularización de los mercados.                La derecha política española es  perezosa, intelectualmente endeble, maneja una concepción del estado anclada en el neoliberalismo más radical y  carece de iniciativas políticas que se puedan aplicar con eficacia a la situación que vivimos. Es como cualquier derecha, pero más primaria, más aldeana, menos civilizada por el influjo de la cultura política – de la que carece en su mayor parte- y de las relaciones internacionales, – que no ha practicado casi nunca-,  con muchos residuos franquistas en su mezcla ideológica, como el autoritarismo que le aflora con facilidad y la soberbia. Es una derecha plagada de complejos. Nos llevará a la parálisis económica y a un clima político de rebelión ciudadana, porque, si tiene margen de tiempo, desmontará absolutamente los cimientos del estado democrático que nos hemos dado y que garantizaba, en gran medida, los pilares de la igualdad efectiva ante la Ley,  por ejemplo, la educación pública gratuita , la sanidad pública gratuita y universal , y las condiciones dignas de trabajo.

Deberían decirlo claramente. Si ese es el proyecto en el que confían, deberían decirlo.

Lejos de ello, cada una de las medidas con las que  van dando cumplimiento al programa oculto de dejarnos huérfanos del estado garante de nuestros derechos fundamentales, se justifican en mentiras que insultan la inteligencia humana, que suponen un desprecio absoluto por sus conciudadanos. Cinismo y desprecio a la ciudadanía que le otorgó la mayoría absoluta.

En la justificación de sus medidas, el Partido Popular ha urdido dos mentiras básicas; en ellas   sustenta las demás, que son legión. “La crisis la ha generado el anterior gobierno”.

No podíamos imaginar la profundidad de la influencia internacional de los gobiernos de Zapatero ¡La que han liado! Veinticinco millones de parados en Europa. Tres países  intervenidos y con un largo futuro de ruina y desesperación. Varios al borde de esa quiebra diseñada con la que nos amenazan cada día. Sólo  faltaría que Europa y el mundo nos demanden por daños y perjuicios incontables.

“No hay otras medidas. Lo que estamos haciendo es exactamente lo que hay que hacer para salir de la crisis”

Esta es una mentira tremendamente útil. Mucha gente de buena voluntad la cree. Muchas personas asumen la culpa. “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”- se dicen. “Es razonable que ahora nos exijan sacrificios”. Lo peor de esta mentira maliciosa es que genera en muchos ciudadanos una actitud de sumisión culpable. Está bien diseñada. Pero si estuviéramos bien representados en el Parlamento, si hubiera , al menos, una voz valiente que nos representara de verdad , habríamos escuchado que los recortes que el Partido Popular ha diseñado no serían necesarios con una fiscalidad justa:

Casi un tercio de la economía española es economía sumergida, escapa al control fiscal del Estado. Entre 65.000 y 90.000 millones de euros, según cálculos de los propios servicios técnicos de Hacienda, deja de percibir el erario público como consecuencia del fraude. No es noticia. Lo sabe cualquiera.

Las transacciones financieras – miles de millones cada día cambian de mano- prácticamente no pagan impuestos.

Las SICAVs , esa urdimbre de evasión fiscal autorizada , agrupan a los grandes capitales de este país – y de los demás- y sólo pagan el 1% de impuestos.

El 80% de las empresas españolas que cotizan en Bolsa están radicadas en otros países para evitar el impuesto sobre la actividad empresarial.

El Banco Central Europeo (BEC) presta miles de millones a la Banca al 1% para que la Banca, el capitalismo especulativo que generó esta crisis, compre deuda de los estados soberanos al 4% ó al 5%, es decir , para que obtenga beneficios de nuestras dificultades e hipoteque nuestro futuro y  nuestro acceso a los servicios públicos que garantiza la Constitución.

Sin embargo se empeñan en mentirnos: “Lo que estamos haciendo es lo que hay que hacer, lo único que podemos hacer para mejorar en el futuro.  Y sobre esta mentira y esta dejación se teje la ruina del país y se desmonta el estado protector para mantener los privilegios de una minoría de ricos.

“Esa es la política de la Unión Europea” nos cuenta Mariano Rajoy. No, señor presidente; no es la política europea. Es la política de la derecha europea más reaccionaria del último medio siglo. La derecha europea que ha olvidado que la Europa que quisimos construir era la Europa de los pueblos. Los 25 millones de parados que hoy se ven privados de ese derecho fundamental del ser humano son la Europa que reclama el esfuerzo de su clase política. Los multimillonarios saben cuidarse solos.

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¡Puro Cinismo!

16/04

Ciertamente el Partido Popular consiguió su mayoría absoluta de forma indiscutible y legítima según las reglas que marca la Constitución. En los sistemas democráticos el pueblo es dios. Concede o quita con su voto la posibilidad de gobernar.

El procedimiento no fue elegante,desde luego. Se amparó en la crisis. Acusó al gobierno de haberla desatado. Mintió a sabiendas.Fue una mentira bien urdida. Dio dividendos inmediatos: la mayoría absoluta. Otros dividendos quizá se cobrarán en el futuro, porque desmontó buena parte de la confianza ciudadana en el único partido  español con posibilidades de arrebatarle la mayoría en el futuro. Pero , quizá , hasta el oportunismo y la mentira para desprestigiar al contrincante  recibirán los aplausos de los partidarios.

Lo extraño es que consiguió la mayoría absoluta repitiendo “mantras” que a nada comprometían : “haremos lo que hay que hacer”… ” seremos un gobierno como dios manda”… “los mercados aflojarán su presión en cuanto tengamos un gobierno que sabe lo que hay que hacer”…

Nadie pudo arrancarle a Mariano Rajoy una sola concreción sobre el programa mágico que habría de sacarnos de la crisis. Ni un compromiso concreto. “Lo que dios manda…” .

Hay opiniones maliciosas en los medios de comunicación que se orientan en una doble vertiente sobre ese silencio en cuanto al programa de Rajoy y del Partido Popular. Unos, en consideración a los bandazos que va dando el gobierno en sus medidas según demanda Ángela Merkel y en consideración a las múltiples y contradictorias “ocurrencias” de los ministros sobre temas demasiado delicados, consideran que el Partido Popular no ha tenido, ni tiene, ningún programa creíble. Improvisa según soplan los vientos y los mercados. Sería duro pensar que este país le ha dado la mayoría absoluta a un partido sin proyecto para sacarlo del atasco.

Otras opiniones se decantan por considerar que sí había un programa y que se ocultó con intención de no poner en fuga a los votantes, incluso a una buena parte de sus fieles. Me incluyo entre estos últimos. Quizá no había un programa concreto, pero sí unas líneas programáticas  muy simples pero  claras. Sólo una vez oí a Rajoy hablar de su programa: “Menos Estado. Así saldremos de la crisis…”

Y al parecer, era eso precisamente lo que dios mandaba. Y el Partido Popular lo está cumpliendo a rajatabla ¿Quién en su sano juicio se atrevería a contrariar la voluntad de dios, o de Merkel?

Hoy, otro día infausto en nuestro presente reciente como pueblo, para el umbral de nuestros logros como ciudadanos, para los derechos consubstanciales que  garantiza la Constitución , el gobierno del Partido Popular toma de nuevo las tijeras podadoras y empobrece las ramas del estado protector que entre todos hemos levantado. Hoy toca la Sanidad Pública y la Educación, dos pilares básicos que sustentan la igualdad efectiva ante la ley de nuestro sistema democrático.

El “ínclito” Luis de Guindos recientemente ya había abonado el camino con una de esas preguntas retóricas retorcidas de intenciones inconfesables. “¿Os parece razonable que paguemos las medicinas a Botín?”  Suponemos que Botín tiene ingresos para  no necesitar el sistema sanitario para mantenerse saludable. Pero, sí, señor ministro. A muchos nos parece razonable. Y si se paran a pensarlo, a todos debería parecernos razonable. Nos parece muy razonable que exista un sistema público de salud como el que tenemos, porque es de los mejores del mundo. Nos parece razonable que el Sr. Botín goce de esa prestación si es su deseo. Y nos parece aun más razonable que se sustente en la aportación de todos los ciudadanos en la medida de sus posibilidades. Eso lo garantiza un sistema de tributación justo y progresivo. Si el Sr. Botín paga sus impuestos , nos parece razonable pagarle sus medicinas. De esta forma , con los impuestos del Sr. Botín, también podremos pagar las medicinas de los desahuciados y los parados de larga duración.

Hoy el ministro Wert , portavoz autorizado del gobierno por fin en temas de su cartera, anuncia los recortes en Educación. Un aumento del 20% en el número de alumnos en cada clases en cualquier nivel. Una ampliación del horario lectivo del profesorado (12% más de horas de trabajo, porque sólo nos dedicamos a leer el periódico y a tomar “cafetitos”, según el portavoz del Partido Popular). Negación de las sustituciones durante las dos primeras semanas de baja por enfermedad del titular. Simplificación de la oferta educativa de los Centros Públicos en Bachillerato, con una sola línea : Letras o Ciencias. Entre otras apenas esbozadas y que explotarán entre las manos de la sociedad anonadada y desarmada por las amenazas de la crisis que el gobierno enfatiza cada día.

No abundaré en las consecuencias de la masificación de las aulas en la enseñanza pública. Cualquier persona razonable podrá intuirlas.

Pero terminaré estas reflexiones intentando explicar el título de este escrito. ¡Puro Cinismo! La señora de Cospedal ha sido hoy la portavoz del gobierno en una comparecencia pública. Ha estado algo más comedida con el copago/repago y la reducción de prestaciones sanitarias, pero se ha desmelenado defendiendo las medidas que limitan las prestaciones educativas de la Enseñanza Pública. No acepta que se emplee en su presencia el término ” recorte”. No son recortes, sino “adaptaciones” dentro del ¿ programa ? educativo del Partido Popular que está orientado a la excelencia y a superar el alto índice de fracaso escolar de los centros españoles.

¿ No es cinismo?

Es el procedimiento del “mantra” que tantos dividendos parece reportarles. Repite una mentira cien veces, y acabará por parecer una verdad.

Hay otra gran mentira que el Partido Popular repite sin cesar, y a sabiendas, porque ha de haber en el gobierno necesariamente , aunque sólo sea por pura estadística, alguien medianamente preparado para evaluar la situación con objetividad. ” No hay más remedio” “No nos gustan las medidas, pero no caben otras…” Centenares de economistas prestigiosos de cualquier rincón del mundo vaticinan que Europa se encamina a la catástrofe. Que las medidas restrictivas son un monstruo enloquecido que se devora a si mismo. Que destinar todo el esfuerzo a controlar el déficit exclusivamente nos conduce indefectiblemente a la ruina. A unos antes que a otros, desde luego. Pero esa es la única preocupación de la señora Merkel. Garantizar que se reintegrará a sus Bancos el dinero invertido en la deuda de otros países. De paso, nos empobrece, restringe nuestra capacidad de investigación, de formación, de desarrollo, de competitividad en suma. Nos hace dependiente de la tecnología alemana y dispone de mano de obra muy cualificada – titulados universitarios, ingenieros, técnicos superiores- a un precio impensable hace unos años.

¡Cinismo de nuestro gobierno!

La Europa de los pueblos,la Europa del Humanismo, del Arte, de la Filosofía, la de las Ciencias Positivas, la gran referencia mundial en calidad de vida y en derechos humanos hoy ha sacrificado miserablemente la historia de sus logros en la ambición desmedida del capitalismo especulativo y en la mediocridad y el servilismo de su clase política.

Avergüenza que la única esperanza que nos queda a la izquierda sociológica de este país sean las próximas elecciones presidenciales de Francia y la previsible y deseable victoria de Hollande.

¡Pues eso! Algo habrá que hacer. Menos sentirnos derrotados y entregar sin resistencia doscientos años de luchar por la igualdad efectiva ante la ley, por la soberanía compartida por todos los ciudadanos.

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